¿Por qué se suele engordar al dejar el tabaco?

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¿Por qué se suele engordar al dejar el tabaco?

cigarro roto tras engordar al dejar el tabaco

Una de las principales causas de engordar al dejar el tabaco es el menor gasto calórico de nuestro metabolismo. Esto se debe a que la cantidad de sustancias ingeridas con el consumo de los cigarrillos no son nunca aceptadas por nuestro organismo por lo que el cuerpo y sus agentes desarrollan un actividad extra para expulsar estos agentes químicos y al hacerlo consumen más energía y por tanto, más calorías que si no lo estuviéramos haciendo. Se habla de que una misma persona consume en estado de reposo 250 kilocalorías más al día fumando que sin hacerlo

El otro aspecto de engordar al dejar el tabaco es debido a que se puede generar una situación de relativo estrés y ansiedad que muchos derivan hacia los alimentos. Los cigarrillos hacen muchas veces un papel de distracción del apetito, podíamos llamarlo, como efecto artificial sacieante y que cuando estos desaparecen sigue estando esa sensación de que nos falta algo y algunos asocian al hambre, aunque tengamos la misma. Hay que indicar que si ese consumo de comida se basara en nutrientes con menos carga calórica no se produciría ese aumento de peso y ayudaríamos al organismo a recuperar su estado de salud anterior a cuando consumíamos el tabaco más rápidamente.

Para no engordar al dejar el tabaco

  • Consumir frutas
  • Consumir vegetales
  • Beber mucho líquido, especialmente agua.

Se tiene que entender que el cambio brusco al dejar la adicción esta relacionada por el aspecto de hábito que el tabaco tiene. Hay que entender que una actividad que realizamos durante varias veces al día, algunos más de 20, de repente queda suprimida. Obviamente deja un vacío momentáneo y la mejor forma de afrontarlo es completarlo con otra serie de actividades, aunque sea sólo salir a caminar, leer, charlar con los amigos o familiares y entretenernos con alguna distracción.

Por el lado positivo hay que decir que el metabolismo pronto se regula y nuestra ansiedad pronto se irá reduciendo, el gasto calórico se equilibra y nuestras ganas de movernos se incrementan paulatinamente.

A partir del momento en que dejamos de fumar y debido a nuestro mejor estado de salud, debemos aprovechar para retomar ejercicios físicos y deportes que teníamos olvidados por culpa de la nicotina. Ahora nuestra capacidad pulmonar y cardiovascular nos va a volver a permitir hacer deportes que antes nos causaba mucha fatiga. Esto contribuirá a generar las deseadas endorfinas y a eliminar con más aceleración las perjudiciales toxinas. El esfuerzo sin duda alguna valdrá la pena.

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